cineLa crisis en la industria del cine está fomentando la incorporación de nuevos modelos, no ya solo en la parte de financiación (crowdfunding), producción (cine digital) y distribución (plataformas de VOD). También en la exhibición. El concepto del cine tradicional en nuestro país se ha visto fuertemente debilitado por varios motivos. Los principales son dos: la piratería y la fuerte subida del IVA.

Respecto al primer punto, el de la piratería, es cierto que es un problema, pero también demuestra una necesidad de los usuarios por consumir contenido al que a veces no pueden acceder. El ejemplo más claro es el consumo de las series de TV (bautizadas por algunos como «el nuevo cine»), pero también está el caso de aquellos amantes del cine que no viven en grandes ciudades pero sí quieren ver «x» películas. No todas estos títulos se encuentran dentro de los catálogos de Filmin o WuakiTV y a veces recurrir a estos métodos ilegales es la única manera de acceder a ellos.

A pesar de este argumento, no estoy a favor de ver películas o series de TV de forma gratuita. Producir audiovisual es muy caro, el espectador tiene que conocerlo y darle valor. ¿Esto quiere decir que siempre pague por estos contenidos? Lo cierto que no. En el caso de muchas de las series que sigo, me veo incapacitada de verlas de forma legal en alguna plataforma de pago. Quizás si Netflix vuelve a pensárselo y decide embarcarse en España, entonces la cosa cambie. Sin embargo, el principal problema por el que se echaron atrás hace un par de años sigue estando presente, los restrictivos derechos de autor de nuestra industria.

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