Nunca llueve a gusto de todos. Este refrán puede usarse en cualquier aspecto de la vida y, como no, en los Oscars. ¿Cuántas veces has escuchado que la ganadora de ese año no se merecía el premio? Recordad la polémica de La, La Land y Moonlight. ¿O tú mismo tenías una favorita en mente que resultó ser maltratada? El tema da para largas conversaciones, desde las más académicas hasta las informales charlas de barra de bar que tanto nos gustan.

Suele existir un desacuerdo entre crítica y público. No hay más que mirar los éxitos de taquilla, repleta de blockbusters que apenas pasan el aprobado de la crítica. En el caso de los Oscars se da por hecho que las películas cumplen con unas ciertas calidades, y aunque crítica y público no estén en sintonía y siempre existan cintas injustamente olvidadas, las nominadas sí cumplen con unos estándares de calidad técnica, dirección, guión e interpretación que merece la pena valorar.

Dicho esto. Este año ha resultado especialmente curioso cómo la ganadora a Mejor Película, Green Book de Peter Farrelly, no contaba con un gran respaldo de la crítica, pero sí de la audiencia. De hecho, se trata de la cinta peor valorada por la prensa especializada que ha conseguido llevarse este Oscar desde que Crash, dirigida por Paul Haggis, lo hiciera en 2005.

Por lo tanto, se puede afirmar que ha ganado el título que popularmente más ha gustado, que más ha impacto en el público, que al final es quien consume cine en las salas. ¿Se trata de un premio justo? Empieza la polémica (no te olvides de dejar un comentario).

Este gráfico de Statista refleja la puntuación obtenida por crítica y audiencia de los títulos nominados a Mejor Película de esta edición. Precisamente la película peor valorada por la crítica ha sido la que más galardones ha conseguido: Bohemian Rhapsody. El biopic de Freddie Mercury, exitazo a nivel mundial con más de 870 millones de dólares recaudadas, ha conseguido cuatro premios: Mejor Actor, Mejor Sonido, Mejor Montaje, y Mejor Edición de Sonido.

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