Black MirrorEl lunes comencé a ver Black Mirror, la serie británica emitida en Channel 4, y tengo que admitir que no recuerdo la última vez que me sentí tan impactada ante una serie.

Cada capítulo de Black Mirror trata una historia de forma independiente, lo que hace que se pueda ver de forma desordenada ya que ni los personajes ni las tramas son las mismas. Lo que sí tienen en común todos sus capítulos es la visión negativa y desesperanzadora del uso de las nuevas tecnologías en las distintas sociedades futuras.

Este hilo conductor nos hace reflexionar y, como fue mi caso, incluso soñar con estos supuestos futuros de personas pegadas a un ordenador, a un móvil, a la realidad aumentada o incluso a un chip implantado en el cuerpo que permite archivar los recuerdos como si de un USB se tratase.

Algunos de estos aspectos negativos ya los podemos ver en la actualidad, como por ejemplo la necesidad que sentimos de exponer nuestra vida en las redes sociales. Black Mirror nos hace reflexionar sobre el uso que queremos darle a las nuevas tecnologías. ¿Queremos que nos ayuden a ser más felices o a sentirnos esclavos ? ¿Queremos que sean una herramienta más de nuestra vida o una forma de darle la espalda?

En el trailer de la serie se pueden ver algunos de estos aspectos:

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