Ayer leía en PuroMarketing el siguiente artículo: “Cómo diferenciar a un verdadero Community Manager de un oportunista“. El titular ya me llamó la atención porque en ésta, como en tantas otras profesiones, hay mucho intrusismo. Pero pensándolo bien, ¿quién no ha sido un intrusista alguna vez en su vida?

La primera vez que trabajé como Community Manager, hace ya tres años de ello, fue por pura casualidad. En esos momentos trabajaba como redactora web para una agencia, y el responsable del departamento de marketing me propuso llevar las redes sociales de una cuenta. Y ahí estaba yo, periodista “pura” haciendo algo de lo que apenas había oído hablar, de lo que no tenía ni formación ni experiencia previa más allá de usar Facebook a nivel personal. Por lo tanto, yo también he sido una instrusista.

Desde entonces han pasado muchos proyectos por mis manos. La experiencia obtenida con estos proyectos han sido clave para entender esta profesión. Sin embargo, para llegar a ser un buen Community Manager hace falta mucho más que ejecutar los Social Media Plans correctamente. Tal y como se explica en el artículo citado, un buen profesional de los medios sociales debe tener (entre otras muchas cualidades) una “Young Mind: En el sentido de que debe reinventarse constantemente a través del reciclaje profesional, ser una mente joven pero, sobre todo, abierta”.

Para mí este es el punto clave que distingue al verdadero profesional de los medios sociales con el oportunista de turno. Todavía hay muchas personas que piensan que para ser un Community Manager basta con postear en Facebook y Twitter, pero esto no es así. Esta constante actualización del mundo online, las tendencias, los cambios o posibles cambios, las herramientas… Todo esto, necesita de una gran dedicación, de una actualización diaria.

Por lo tanto no, ser un buen Community Manager no es simplemente pasarte el día delante del ordenador, no se te paga únicamente por estar en Facebook (esta frase os suena, ¿verdad? Seguro que a vosotros también os la han dicho alguna vez), sino por crear un diálogo, escuchar, genera una conversación bidireccional, saber comunicar y crear en los usuarios un interés por los contenidos que compartes con ellos. Parece fácil pero una vez que te metes en la dinámica te das cuenta de que no lo es tanto.