Después de crear un contenido, una pieza creativa o un proyecto, llega el momento de lanzarlo y que éste vea la luz. Antes de que esto suceda, nosotros como autores y creadores debemos pensar qué tipo de licencia queremos atribuir a nuestra obra. Podemos licenciarla con el tradicional y restrictivo copyright o ir un paso más allá y licenciarlo en creative commons. Pero… ¿qué son estas licencias y en qué se diferencian del copyright?

Creative Commons (CC) es una una organización sin ánimo de lucro fundada en el 2001 en los Estados Unidos con el fin de abrir las licencias creativas a la red. En estos momentos existen seis licencias CC que van desde el restrictivo copyright tradicional al más abierto, el copyleft. En cualquier caso, el autor no pierde la propiedad intelectual de su trabajo. Paso a explicarlo.

Dependiendo de la clase de licencia CC que el creador escoja, decide si quiere o no que los usuarios copien, distribuyan y/o mezclen su trabajo. En cualquiera de los casos siempre con la condición de citar al autor como creador original. Ignasi Labastida, director de Creative Commons España, afirma que “los CC nacieron como una alternativa a la estructura restrictiva tradicional del copyright y sus licencias pueden aplicarse en cualquier tipo de formato, no solo en trabajos digitales”.

Esta es la razón por la que actualmente hay ejemplos de CDs, libros y películas licenciadas en CC. Sin embargo, es cierto que estas licencias se siguen usando mayoritariamente en los soportes digitales, como programas informáticos de código abierto. Uno de los casos más conocidos de un producto licenciado en CC es la Wikipedia.

Sin embargo, dentro de otros sectores, como el audiovisual, cada vez es más común encontrarse con piezas licenciadas en CC. Un ejemplo es el documental [No-Res], dirigido por Xavier Ortigues y producido por Metromuster, que fue galardonado con el Premio al Mejor Largometraje Nacional de la pasada edición de Documenta Madrid. Este documental es el primero licenciado en CC y financiado parcialmente gracias al crowdfunding que gana este certamen.

Otro ejemplo muy popular es el documental ¡Copiad malditos!, dirigido por Stéphane Grueso y producido por Elegant Mob Films. Se trata de un documental muy recomendable que explica de forma amena y muy gráfica todo el proceso que un cineasta debe seguir si quiere realizar una obra, licenciarla en creative commons y más tarde exhibirla en televisión, como pasó en este caso con RTVE. Toda una aventura que demuestra las restricciones actuales de la industria en contraposición a las necesidades y deseos del público.

Ahora te toca a ti decidir. ¿Cómo vas a licenciar tu obra? ¿Tienes alguna experiencia al respecto?