“- Entonces, ¿a qué te dedicas?
– Trabajo en comunicación, hago labores de prensa, social media, community management…
– ¿Y eso qué es?
– Redes sociales, ya sabes, Facebook y esas cosas.
– ¡Ahhhh! ¿Y dónde trabajas?
– Pues trabajo desde casa, soy freelance.
– ¿Desde casa? ¿Así que trabajas en pijama? ¡Qué suerte tienes!”

¿Os suena esta conversación? Si al igual que yo pertenecéis al grupo de los profesionales de la comunicación freelance, estoy convencida de que reconocéis estas líneas.

Con este post, lo que quiero transmitir son las ventajas e inconvenientes de la vida del freelance. Para ello, me he basado en mi experiencia (y por lo tanto opinión) personal. Aunque podría haber escrito más puntos, me he centrado en tres de cada:

Ventajas

– Principal ventaja del mundo del freelance: El horario es flexible y por lo tanto puedes organizar tu jornada no sólo en función del trabajo, sino también en función de otros asuntos personales, de estudios o de trayectoria profesional.

– Trabajas de una manera más libre, sin sentirte presionado por el ambiente laboral. Trabajas y creces profesionalmente a tu ritmo, sin que nadie te esté examinando mientras estás escribiendo.

– Gracias a las nuevas tecnologías puedes trabajar en proyectos interesantes con profesionales de otras ciudades que no sea la tuya. Por lo tanto, la situación geográfica no te limita al 100% a la hora de trabajar.

Inconvenientes

– Principal inconveniente: El aislamiento. El freelance trabaja principalmente desde su casa. Aunque suele atender reuniones personales (aunque cada vez se hacen más por Skype) lo cierto es que la mayor parte del día lo pasa solo en su habitación, salón o despacho. Esto hace que en muchas ocasiones se sienta aislado del resto del mundo laboral

– La falta del sentimiento de pertenencia. Somos animales sociales y la falta de contacto con unos compañeros de trabajo con los que compartir experiencias y aprender hace que este sentimiento sea mucho más reducido.

– En la mayoría de los casos el tener un horario flexible acaba traduciéndose en trabajar más horas que en la oficina. Empiezas trabajando por la noche y lo acabas haciendo los fines de semana. Al final descubres que estás 24/7.

Desde el 2010 me he desarrollado profesionalmente como freelance. Durante este tiempo, este estilo de vida laboral ha sido el perfecto para mí. Me ha permitido estudiar un master en comunicación y anteriormente estudiar guión cinematográfico, además de poder desarrollar una serie de proyectos personales que de otra manera hubiese sido imposible. Sin embargo, si a día de hoy pudiera elegir entre trabajar como freelance o trabajar por cuenta ajena, confieso que me gustaría volver a trabajar en una oficina. Me gustaría volver al estilo de vida laboral más “convencional” y salir de la “burbuja” freelance. ¿Será este sentimiento el resultado de estar haciéndome mayor?